Tu software funciona perfectamente. Es hora de reemplazarlo.

¡Enhorabuena! Tu sistema es estable, tus empleados están contentos y tu empresa no tiene ningún problema técnico.

Por desgracia, eso significa que ha llegado el momento de actualizarlo todo.

No te preocupes. La actualización traerá nuevos problemas técnicos y dará a tu departamento de TI otra oportunidad de demostrar lo imprescindible que es.

El impuesto al progreso

El 20 de octubre, Reuters informó sobre una encuesta según la cual las grandes empresas de Estados Unidos y el Reino Unido gastan, de media, el 28% de sus presupuestos de software en actualizaciones, migraciones y cambios de licencias impuestos por los proveedores que no habrían elegido por sí mismas.

El estudio, encargado por Origina, proveedor de mantenimiento de software, encuestó a más de 2.000 altos responsables de decisiones de TI.

Y el 95% de los encuestados afirmó haber pagado por una actualización impuesta por un proveedor que esperaba que empeorara las cosas.

Vuelve a leerlo.

Los humanos pagaron dinero para recibir algo que esperaban que funcionara peor.

Puede que sea el modelo de negocio más sofisticado de la historia de la humanidad.

¿Qué hay de nuevo en la nueva versión?

Imagina una conversación normal entre una empresa y su proveedor de software.

«Todo funciona perfectamente».

«¡Estupendo! Hemos lanzado una nueva versión».

«¿Qué tiene de nuevo?»

«Una interfaz nueva».

«Nos gusta la interfaz antigua».

«El botón Guardar ahora está a la derecha».

«Ya estaba a la derecha».

«Ahora está un poco más a la derecha».

«No lo necesitamos».

«Lo entendemos. El soporte de su versión termina dentro de tres meses».

«¿Y si no actualizamos?»

«Entonces serán responsables de las consecuencias».

«¿Qué consecuencias?»

«Por ejemplo, no tener soporte».

Convincente.

La inteligencia artificial al rescate

Esto se vuelve especialmente interesante ahora que las empresas intentan adoptar la inteligencia artificial.

La IA promete automatizar el trabajo repetitivo, reducir costes y liberar a los empleados para que se concentren en lo que realmente importa.

Pero antes de disfrutar de esas ventajas, deben actualizar sus sistemas operativos, migrar sus bases de datos, cambiar sus licencias y comprar servidores nuevos.

Después, formar a los empleados para que usen la interfaz actualizada.

Después, solucionar los problemas que ha introducido la actualización.

Y por fin, cuando todo vuelve a funcionar, pueden preguntarle a la IA:

«¿Cómo podemos reducir nuestros costes de TI?»

Probablemente recomendará actualizar el software.

Si funciona, debe de estar obsoleto

Según la misma encuesta, el 91% de los participantes afirmó que sus organizaciones habían retirado equipos que funcionaban perfectamente en los tres años anteriores debido a los plazos de fin de soporte de los proveedores.

De media, a esos equipos aún les quedaban 1,65 años de vida útil.

Imagina aplicar esa lógica a la vida cotidiana.

Una mañana entras en la cocina.

El frigorífico funciona. La comida está fría. La luz se enciende.

Pero el fabricante anuncia que, a partir de mañana, tu modelo dejará de tener soporte.

Para seguir guardando leche, necesitarás Frigorífico 12.0.

En la nueva versión, las baldas están un poco más a la derecha.

Y la leche está disponible por suscripción.

El futuro ya está aquí

Vivimos en una época extraordinaria.

Los humanos han enseñado a las máquinas a realizar cálculos extraordinariamente complejos, crear imágenes, escribir programas y mantener conversaciones casi humanas.

Pero todavía no han aprendido una cosa muy sencilla.

Dejar algo en paz cuando funciona perfectamente.

Quizá ese sea el primer logro verdaderamente revolucionario de la inteligencia artificial.

Un día, una IA analizará la infraestructura de una organización, estudiará miles de páginas de documentación y ofrecerá su recomendación:

«No toquen nada».

Por supuesto, esta función solo estará disponible con Enterprise Plus.

Por un coste adicional.

Y requerirá una actualización.

Fuente: Reuters, 20 de octubre de 2026. Las estadísticas de la encuesta se atribuyen a Origina; el diálogo y las situaciones son ficción satírica.